- CANGAS SE MUEVE. DOMINIO DEL UROGALLO Y PÉSICO. | SIBARITASTUR

2/4/12

CANGAS SE MUEVE. DOMINIO DEL UROGALLO Y PÉSICO.

(O cómo lo vio Jorge Sibaritastur)

Los amantes del vino en Asturias podemos estar de enhorabuena; de un tiempo a esta parte se van abriendo pequeños claros para el vino asturiano. De una manera tímida y lenta ha ido evolucionando y van saliendo  vinos que me resultan más interesantes.
Al igual que en Galicia, Cangas tiene un gran potencial en sus variedades autóctonas. No son tantas y tampoco ahora entraré a valorar si mejores o peores, pero lo que es innegable es que tenemos un hecho diferencial muy importante  que, dicho sea de paso, no sabemos aprovechar.

Nicolás Marcos apostó fuerte, vendió su bodega en Toro y se instaló en Cangas del Narcea porque tenía claro que la conjunción de suelo, variedades y clima podía dar muy buenos resultados.
Aunque en 2010 no pudo encargarse de todo el proceso desde el principio, consiguió hacer un blanco (Albarín ) con barrica - ya agotado-  y un tinto -en vías de agotarse- con variedades autóctonas ( Albarín y Verdejo Tintos, Carrasquín…), solo un punto de partida pero toda una declaración de intenciones  que  ha dejado clara su línea de trabajo.  Mayor maduración,  más concentración, sin aristas de acidez, vinos distintos a la generalidad de la zona pero que respetan el entorno, tienen tipicidad…
Con todas las dificultades que entraña Cangas, mientras conoce más en profundidad la zona, las variedades y su comportamiento, utiliza la biodinámica y limita al mínimo el sulfuroso- incluso su tinto no lleva en el embotellado-,  con paciencia va recuperando suelos degradados por años de herbicida e intenta  conseguir más viñas y  buscar terrenos donde hacer nuevas plantaciones, va dando  vueltas al dibujo de cosechas futuras, a lo que quiere y podrá ofrecer. Monovarietales,  vinos de finca,  mezcla… Lo más inmediato, la cosecha  2011. Los vinos llevan en barrica sólo cuatro meses pero ya se intuye el potencial de la añada,  que superará con creces a la 2010.

Aunque probablemente tengamos que esperar a las próximas navidades,  atentos a lo que viene.

(Y de un Jorge a otro: lo que vio Jorge Díez)

Nicolás Marcos es un tipo inquieto, sin duda. Tiene que serlo alguien que se separa de un proyecto vinícola consolidado en una zona asentada como Toro y se lanza a elaborar vino en Cangas sin infraestructura propia. De hablar sosegado, de aspecto apacible, no obstante hay debajo un aventurero enológico, que busca el desafío del terruño abandonado, del varietal olvidado, de la zona difícil.
En una visita reciente nos contó varias cosas sobre los inconvenientes para sacar adelante lo que pretende, sobre todo, para conseguir la uva o el viñedo que se ajustarían a su idea. Al margen de otras consideraciones, que las cosas nunca son sencillas, como asturiano me gustaría que se facilitasen proyectos así, porque sólo pueden redundar en beneficio de Cangas, de sus vinos y de Asturias en ese aspecto. No deberíamos temer a la convivencia con formas de trabajo diferentes, a la interpretación particular de un viñedo y una tierra.

Pero más que de problemas o de límites me apetece hablar de sueños. Porque ese día pudimos probar siete sueños, siete esperanzas distintas que reposan en barricas –excelentes barricas, por cierto- hasta que puedan ver la luz, que para entonces serán otra cosa, seguramente no serán siete, puede que alguno se fusione con sus hermanos.

Además de dos realidades embotelladas, y que ya casi no pueden encontrarse, los Pésico blanco y tinto, hay ahora mismo un heredero de ese blanco que a juicio de su autor corrige defectos de ese primer ensayo. Porque una vida con un punto de pasión no deja de ser una sucesión de ensayos sin que lleguemos a alcanzar el resultado perfecto, siempre esperaremos algo aún mejor. Está también un pequeño experimento en blanco distinto. Y están cinco tintos que por ahora representan varietales o terruños diferentes y que todavía no se puede decir en qué acabarán. No contaré nada más, el resto lo dejo a la sorpresa, a la emoción y a la elaboración que todavía falta.

Lo que de verdad me queda en el recuerdo de ese día son las ganas que Nicolás le pone, el afán por recuperar lo mejor que pueda dar el viñedo, la inseguridad con que sometía las pruebas a nuestra opinión para ver qué nos parecían. Nunca se conformará del todo, seguro. Siempre querrá sacar algo más, y por ahora parece que hay intención y buenas ideas que pueden permitirlo. Esperemos que los demás obstáculos desaparezcan y no le impidan darnos un regalo así.

Con el tiempo espero ver recuperados viñedos en la zona, espero ver renacer esos vinos, quitarse la fama de rudos o extremadamente ácidos. Espero sentir el orgullo de dar a probar a quien sea un buen vino y decirle: “sí, es asturiano”. En ese momento seguro que tengo algo que agradecerle, entre otros, a Nicolás Marcos. Como desde aquí y ahora le agradezco públicamente su buena acogida ese día, todo lo que nos mostró y nos dio a probar.

11 comentarios:

  1. Jorge Díez, tarjeta amarilla. Mira que ir a contarlo a otro blog por muy amigo que sea... ;-)

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  2. Ya sabes que yo soy free lance, no corresponsal en nómina ;-)
    Bromas aparte, este fue un proyecto pensado como conjunto y para este blog ya desde que hicimos la excursión. Material para mi blog de cabecera tengo, aunque lo lleve atrasado. Y también le estoy dando vueltas a un cambio de enfoque pero faltan unos cuantos post pendientes antes, tranquilo. Por escribir, de momento, no va a quedar.

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  3. Esto está un poco "frío", como la mayoría de nuestros blogs últimamente. A ver si "caliento" el debate con un tema que no sé si os apetece discutir o no.
    Hay un punto en que discrepo con mi compañero de excursión, amigo y coautor de este texto, aunque él lo cita oportunamente porque así lo sostiene el propio Nicolás Marcos: la llamada biodinámica. Yo coincido con aquellos que lo consideran simple superstición, sin efecto alguno por sí misma. Otra cosa es que se asocie a pautas de cultivo buenas y dé como resultado buenos vinos. Poco me interesa la astrología o el ocultismo, pero sí vi -y me convenció- intentos de recuperar suelos degradados por herbicidas, buena selección de uvas y de orientaciones de las parcelas, buenas ideas para injertar las plantas... Todo esto se refleja en buenos vinos pero tiene explicaciones perfectamente claras y conocidas que corresponden a la Biología en sentido amplio y a varias especialidades de la misma, no a ningún arcano.

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  4. Jorge, entre que nuestros amigos los asturianos desconocen la mayor parte de nuestros vinos, que nuestros compañeros blogueros /foreros en su mayoría se preocupan mas por la gastronomía que por el vino y que a nivel nacional estos vinos casi ni se sabe que existen, es dificil que se hable.
    Yendo a la biodinámica, no tengo ni idea pero creo que si la luna afecta a las maereas tiene que afectar a la sábia de la planta, el agua del suelo, las fermentaciones etc etc;
    A ver si alguien nos cuestan algo mas con precisión...

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    1. Yo creo que a esto de la biodinámica se ha sumado mucho friki. Pero a lo mejor lo que es friki es la biodinámica misma. Tampoco lo sé.

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  5. Toni, podías aprovechar y poner tus impresiones sobre el Pésico tinto 2010 que probaste, no?

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  6. Toni, acabo de localizar tu comentario sobre el pésico tinto en Los diletantes, ya no te acuerdas?

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  7. ¡Joer! ¡Qué cabeza!. Es verdad que lo probé en Ca Suso. Con el tiempo pasado no me atrevo a hacer una descripción pero se que me gustó bastante más de lo que me esperaba.

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  8. Cuanto me alegro que haya llegado a Cangas alguien como Nicolas. Le deseo todo lo mejor en su nueva etapa. La primera añada auguraba que las siguientes podrian ser mejores, buen trabajo.

    Un saludo

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